El parque de Villa dei Cedri, insertado en un territorio rico de historia y de cultura, goza de los beneficios climáticos que el grande lago de Garda ofrece a los lugares que lo rodean. Clima temperado y riqueza de agua, en el contexto del soleado ambiente gardesano, son los elementos que han consentido el optimal desarrollo de plantas de origen mediterránea como laurel, madrono, acebos seculares, presentes en las proximidades de la villa y el vigoroso crecimiento de esencias exóticas, insertadas en Italia en los parques y en los jardines de tipo paisajistico, o al inglés, desde el siglo XVII y el siglo XIX. Hermosísimos ejemplares de cedros, en número tan relevante que inspiraron el mismo nombre del parque, Taxodium (casi gigantes con los pies en el agua), desmochantes ejemplares de secuoyas, palmas de Chusan, magnolias, ábetos y muchas otras especies arbóreas y arbustivas hacen de este parque un verdadero e invitante paraíso. El parque está encerrado por un típico muro de cerco en guijarros y su extensión actual es de casi 13 hectáreas con la ampliación, efectuada aproximadamente en la mitad del Ochocientos, que vió la introdución de nuevas, numerosas variedades botánicas y la realización de un grande jardín romántico.
El jardín romántico del Ochocientos estaba destinado a suscitar emociones y sensaciones, estimulando los sentidos, la fantasía, los sentimientos poéticos, el espíritu artístico. En la actualidad, los elementos que lo caracterizaban aún se encuentran en el parque: la presencia del agua con el recorrido del arroyo, el laguito grande con la gruta artificial (ahora gruta termal con hidromasajes), los puentecitos, las arquitecturas neogóticas de la Guglia Miniscalchi, a la portería este, y las neo-románicas de la Villita del Mulinel, a la portería oeste.