Villa Sostaga resulta desde siempre relacionada al concepto de “vacación y descanso”. La morada colinal, en efecto, ocupaba la función de residencia veraniega, ideal para abandonar el bochorno y el calor de la Ribera, durante los meses de verano. Acogedora y sobria al mismo tiempo, la Villa es sólo un ejemplo de la iniciativa de la noble Familia Feltrinelli, que, en los años a caballo entre 800 y 900, realizó no sólo obras privadas como el Palazzo en Piazza Vittorio Veneto, sino que fue activa también en el ámbito social y asistencial. A ese activismo se le debe la construcción en Gargnano de un hospital de asilo, de la escuela maternal y elemental, esta última intitulada al Capitán Angelo Feltrinelli, caído durante la Grande Guerra; además de la creación del cementerio y del Convento de S. Tommaso, en Villa di Gargnano. El ingenerio Giuseppe Feltrinelli, en cambio, firmó el proyecto y la puesta en obra de la carretera de enlace entre la Ribera y Montegargnano, facilitando el alcanzamiento de los diferentes Anexos, también de los más arocados, en los cuales vinieron erectos otros dos edificios escolásticos. Aproximadamente 20 años más tarde, para favorecer el comercio de la leña, floreciente actividad del interior Gardesano, la cinta de carretera prosiguió en dirección de ValVestino, favoreciendo no sólo el transporte de materiales desde la montaña al lago, sino creando también grandes oportunidades de comunicación entre el Garda, el Lago d’Idro y los Valles más cerrados y aislados. Grandes obras para pequeños ayuntamientos, entonces, que consagraron el nombre Feltrinelli en la memoria de los Gardesanos y del amado Lago, y no sólo en el ámbito editorial, como una de las principales casas editoriales de Italia y Europa.