Originario del Lago de Garda, Gabriele Seresina decide hace un par de años, de abandonar la caótica Milán, metrópolis que impone ritmos de vida siempre más insostenibles, y de regresar al blu del Lago con su mujer Gabriella, para aventurarse en el ámbito hotelero y crear una verdadera oasis, donde cualquiera pueda saborear la tranquilidad y el aspecto agradablemente bucólico de los “ritmos de hace un tiempo”, por ellos anhelados.
Después de una atenta búsqueda en los territorios lacustres, la pareja divisa en Villa Sostaga una excepcional oportunidad. Recalifican enteramente el edificio, amueblandolo en estilo, y creando un albergue y un restaurante de primera calidad, de tonos vintage y fascinosos, aprestando la acogida y el servicio con las innatas cortesía, gentileza y familiaridad características de esta familia, que dá la bienvenida a cada huésped, como si se tratara de un querido amigo