Ciudad de noble pero severo aspecto, rica de testimonios preciosos de arte y de arquitecturas románicas, góticas, renacentistas y barrocas, se jactea de hallazgos prehistóricos con memorías neolíticas.
El nombre Trento se hace remontar, por una antigua costumbre, a los tres montes (Bondone, Calisio y Marzola) que, sugeriendo la forma de un tridente, rodean la ciudad. Tridentum, del latín, explicaría bien el antiguo rito de adoración del Dios Neptuno que tiene como cetro un tridente. Esta hipótesis citada por el Mariani en el Seiscientos subraya el antiguo enlace con el río Adige. Tridentum encuentra sus propios origenes en época romána. El emperador Claudio la define splendidum municipium.
Fundada largo una asa del río a la conjunción estratégica de los valles del Adige, de Cembra, Fiemme y Fassa y del Valsugana, la ciudad se encuentra en un punto de convergencia entre los valles que conducen desde el Brennero a las Dolomitas, desde el Lago de Garda a Verona y a Venecia. El primer asentamiento urbano surge probablemente en el siglo I a. C. Es durante la edad augustea que encuentra su desarrollo monumental y administrativo. La ciudad, extensa por aproximadamente 11 hectáreas con una regular implantación urbanística a cuadras, está rodeada por muros a este, a sur y a oeste. A norte está protegida por el río Adige con su puerto fluvial.
