Situada sobre la orilla Bresciana del Lago de Garda, a pocos brazos de agua desde San Felice del Benaco, fue por siglos expresión del más alto misticismo (San Francisco fundó aquí una pequeña comunidad). Hoy debe su fascino a la extraordinaria villa en estilo neogótico veneciano, proyectada por el arquitecto Luigi Rovelli en los comienzos del ‘900; una imponente construcción armónica, rica de particulares arquitectónicos sorprendentes.
Se jactea de una hermosísima tela del Setecientos de Carlo Carloni. A sus pies terrazas y jardines a la italiana degradan hasta el lago. Todo alrededor la vegetación está lozana e intacta, rica de plantas locales, exóticas, esencias raras y flores únicas. Una selva armónica de pinos y cipreses, de acacias y limones, de magnolias y ágaves. La isla del Garda es magia y misterio. El canto de las aves parece la joyosa voz del alma de aquellos que, en el transcurrir de los siglos, la han respetada, curada y amada.
fonte:
www.isoladelgarda.com